
Un Sistema Vivo
Las Dunas de Maspalomas no son un paisaje estático; son un sistema vivo, un organismo de arena y viento que respira con el Atlántico.
Comprender antes de visitar
La Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas no es solo un paisaje de postal; es un sistema vivo y en movimiento que requiere una mirada consciente para ser apreciado en toda su complejidad.
Antes de adentrarse en sus arenas, es fundamental entender que estamos ante un ecosistema frágil donde cada duna, cada arbusto y cada ave juegan un papel crucial en un equilibrio que se ha mantenido durante milenios, pero que hoy enfrenta retos sin precedentes.

Santuarios de la Reserva
Cuatro enclaves fundamentales que definen la identidad de Maspalomas, desde el horizonte marino hasta el refugio del palmeral.
El Faro
El umbral donde el océano entrega su ofrenda mineral a la isla y comienza la historia.

Las Dunas
La arquitectura cambiante del paisaje, esculpida por los vientos Alisios y el tiempo.

La Charca
Un oasis de agua salobre, refugio vital para aves migratorias de Europa a África.

Parque Tony Gallardo
El palmeral que marca el límite del desierto y el comienzo de la vida asentada.

¿Qué son las Dunas?

Un espacio natural único

El ciclo
de la arena
Un viaje de 150 años


El rastro del tiempo

El Nacimiento
Las corrientes marinas depositan la arena en la orilla. Una vez seca, el viento la empuja hacia el interior formando la duna costera o foredune.

El Alisio
Los vientos alisios del NE impulsan la arena, creando grandes dunas móviles que avanzan imparables en un ciclo sedimentario perfecto.

El Balancón
Si en su camino se interponen plantas, como el balancón frenan el viento y la arena se acumula tras la planta formando un montículo de arena. Este es el nacimiento de una duna embrionaria.

Crecimiento
Con el paso del tiempo el balancón crece y con él la duna. Parte de esa duna es retenida por la planta y parte sigue avanzando hacia el interior, formándose unas dunas parabólicas asociadas a la vegetación.

El Regreso
La duna sigue avanzando hasta que se suelta de las plantas formando grandes dunas móviles que avanzan hasta la playa de Maspalomas.
El Balancón
Traganum moquinii. Esta planta arbustiva es la protagonista indiscutible del paisaje. Es un arbusto valiente amante de la maresía (viento y sal), que resiste estoico el azote de la arena en la primera línea de playa. Actúa como un escudo protector de las dunas que ellos mismos hicieron nacer. Amplio y muy ramificado, no sólo resiste el enterramiento temporal por el paso de las dunas, sino que es necesario que esto ocurra, pues favorece su crecimiento

"Soy Dunia, la superheroína de las dunas. La planta arbustiva llamada Balancón encargada de crearlas con ayuda de mis amigos el viento y la arena."